Homilía del 4° domingo de Adviento

           

Cuando el profeta Isaías invitó al rey Ajaz a pedir una señal al Señor su Dios, el rey estaba con mucho miedo. Otros dos reyes estaban en camino para hacerle la guerra y él tenía que hacer muchos preparativos para vencerlos en la batalla. Por eso él dio una respuesta negativa: "No la pido, no quiero tentar al Señor."

            Faltando pocos días antes de la Navidad, nosotros también tenemos que hacer muchos preparativos. No salimos para la guerra, pero estamos preparando las ricas comidas típicas para esta temporada, estamos comprando y envolviendo algunos regalitos, estamos acogiendo unos familiares que viven afuera. Si alguien nos propusiera pedirle una señal a Dios, me imagino que nosotros tampoco aceptaríamos la invitación. Tomaríamos entonces el riesgo de celebrar la Navidad sin Dios, y eso sería lastimoso.

            Es por eso que Dios insiste con el rey Ajaz: "Pues el Señor, por su cuenta, les dará una señal. Miren: la Virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pone por nombre Enmanuel (que significa: "Dios-con-nosotros"). Dios le decía al rey que, en la peor hora de la historia de su país, le iba a nacer a la joven reina un hijo, que se iba a llamar Enmanuel, que iba a hacer visible la presencia de Dios en medio de su pueblo.

            Todavía hoy, el Señor quiere hacer nacer a su Hijo en nuestro corazón, con tal que lo dejemos entrar en nosotros. El contraste es grande entre Ajaz y José, San José. Ajaz no pone su confianza en Dios, erige una barrera entre Dios y él. Al contrario José pone su confianza en el Señor. El tenía un gran proyecto de matrimonio con María, y ese proyecto parece que se desvanecía cuando descubrió que, antes de que viva junto con María, ella quedó embarazada. Podemos admirar la delicadeza de la fe de José. Según la Ley, un hombre tenía el derecho de lapidar a su novia o a su esposa si le había sido infiel. Él no quería hacer eso para María porque la amaba muchísimo. Decidió repudiarla en secreto.

            Pero intervino un ángel y le reveló a José el significado de ese evento: "José, hijo de David, o sea descendiente de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo." Eso quería decir que el niño que iba a nacerle a María estaba relacionado muy especialmente con Dios. Además el ángel le indicó a José su misión. Su misión consistirá en dar un nombre al niño, porque le tocaba al padre esa tarea. "(Ella) dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados."

            Además el evangelista san Mateo muestra que Jesús viene a cumplir las Escrituras. "Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el profeta". Y cita el texto de Isaías: "Miren: la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Enmanuel (que significa: "Dios-con-nosotros").

            José era un hombre justo. Según san Mateo, ser justo quiere decir ajustar su vida a Dios, hacer la voluntad de Dios en todas las circunstancias de su vida. Por eso, cuando José se despertó, "hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su mujer." José es un modelo de fe para nosotros, en particular para los varones. Aceptó que Dios cambiara su proyecto de matrimonio. Aceptó de parte de Dios la misión de ser el custodio de Jesús y de su madre María. No pidió más. Él permaneció humilde y aceptó con alegría su lugar en la historia de la salvación. Por eso es digno de ser admirado y podemos pedirle su intercesión por todos los esposos, por los esposos de las mujeres que esperan un hijo, por esas mujeres y por el niño que está en gestación.

            Como José, dejémonos sorprender por Dios. Acojamos en nuestro corazón a María y a su Hijo. Abrámonos a la llamada de Dios que quiere hacer de nosotros su pueblo santo.

            Preguntémonos con San José y con la Virgen María: ¿qué tipo de Navidad vamos a vivir? ¿Qué tipo de Navidad vamos a hacer vivir a nuestros familiares, a nuestros amigos y a las personas con quienes la celebraremos?

Seminario Menor Pablo VI