Homilía del 29° domingo del tiempo ordinario (18 de octubre de 2015)

            Hoy es la Jornada Mundial de las Misiones. Es un domingo que enfatiza el don de ser misioneros que hemos recibido en nuestro bautismo y también nuestra responsabilidad de ser misioneros. Les voy a hablar hoy de tres cosas: primero lo que nos dice la Palabra de Dios, segundo algunos extractos del mensaje del Papa para esta Jornada, tercero cómo podemos llegar nosotros a ser misioneros.

            La Palabra de Dios hoy nos habla de Jesús, el misionero del Padre, y de nosotros como sus discípulos misioneros. La primera lectura, tomada del profeta Isaías, es la conclusión del cuarto poema del Siervo del Señor. El inmenso sufrimiento del Siervo formaba parte del proyecto de Dios sobre la humanidad. Este proyecto ha sido aceptado voluntariamente por el siervo. Sus sufrimientos y su muerte han tenido un sentido redentor de expiación y de salvación. Su triunfo final muestra su inocencia y el sentido de sus sufrimientos. "Con lo aprendido, mi Siervo justificará a muchos, cargando con los crímenes de ellos". Este texto de Isaías es el anticipo de la pasión, de la muerte y de la resurrección del Señor.

            La pasión del Señor ha sido un cáliz amargo, su muerte ha sido una terrible prueba, un bautismo, como dice el Evangelio de hoy. Los doce no querían saber nada de un Mesías doloroso. Estaban con otros intereses, querían conseguir puestos, querían tener poder; uno de ellos, Judas Iscariote, era esclavo de la codicia. No sólo los hermanos Santiago y Juan querían preferencias, sino también los otros diez. Querían seguir a Jesús, pero a su manera, no de manera incondicional. Jesús les dio una buena lección, que vale para todas las generaciones de cristianos. Al contrario de los jefes y de los grandes de este mundo, que quieren ser servidos y oprimen al pueblo, Jesús enseña que el verdadero poder es el servicio, hecho con humildad. Es el mundo al revés. "El que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos." La autoridad en la Iglesia debe ser para servir, no para servirse. Jesús luego explica el sentido de su misión: "Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos." El servicio debe ser uno de los rasgos fundamentales de nuestra vida como cristianos, a ejemplo del Maestro.

            La carta a los Hebreos nos presenta lo mismo, pero dicho de otra manera. Jesús, después de su Ascensión, ha sido entronizado en el cielo como Sumo Sacerdote. Pero no es un Sumo Sacerdote lejano. Es cercano: se compadece de nuestras debilidades, porque ha sido probado en todo exactamente como nosotros, en su vida y en su pasión, menos en el pecado. Por eso, podemos acercarnos con seguridad al trono de la gracia, o sea a Dios Padre, para alcanzar misericordia.

            Nosotros, como seguidores de un tal Maestro y Sumo Sacerdote, escuchemos también el mensaje que el Papa nos dirige el día de hoy. Voy a citar algunos extractos de ese mensaje que podrán encontrar en el Fides de este domingo, y añadiré algunos comentarios.

            Nos dice primero que "la Jornada Mundial de las Misiones 2015 tiene lugar en el contexto del Año de la Vida Consagrada... Si todo bautizado está llamado a dar testimonio del Señor Jesús proclamando la fe que ha recibido como un don, esto es particularmente válido para la persona consagrada, porque entre la vida consagrada y la misión subsiste un fuerte vínculo." Aquí, en nombre de la Conferencia Episcopal de Honduras y como obispo encargado de las misiones, quiero agradecer a todos los religiosos, religiosas y miembros de las Sociedades Misioneras de Vida Apostólica que han entregado su vida al Señor y a la misión que Él les ha confiado en Honduras, según el carisma propio de su Congregación o Sociedad. Muchísimos misioneros y misioneras, extranjeros pero también hondureños, han vivido y siguen viviendo la misión con pasión.

            El Papa prosigue: "La misión es una pasión por Jesús pero, al mismo tiempo, es una pasión por su pueblo... Así redescubrimos que Jesús nos quiere tomar como instrumentos para llegar cada vez más cerca de su pueblo amado y de todos aquellos que lo buscan con corazón sincero." Cuando llegué a Honduras, el primer párroco que tuve, el Padre Juan Benito, me dijo: "¿Quieres saber el secreto de tu felicidad como misionero? Ama a la gente." Tomé en serio ese consejo y me di cuenta que amando a la gente con pasión, uno se encuentra feliz, y la gente se lo devuelve al ciento por uno.

            He aquí otra frase importante del mensaje del Papa: "Quien, por la gracia de Dios, recibe la misión, está llamado a vivir la misión." No podemos ser misioneros y haraganes al mismo tiempo. La misión exige todo nuestro tiempo y todas nuestras energías. Todo lo que hacemos debe ser en vista a la misión: el descanso para ser más disponibles para la misión; los medios modernos de comunicación, para transmitir nuestro amor de Jesús; las enfermedades que nos limitan tanto, para completar en nuestra carne lo que falta a la Pasión de Cristo por su Cuerpo que es la Iglesia, como nos dice san Pablo.

            El Papa escribe: "¿Quiénes son los destinatarios privilegiados del anuncio evangélico? La respuesta es clara y la encontramos en el mismo Evangelio: los pobres, los pequeños, los enfermos, aquellos que a menudo son despreciados y olvidados, aquellos que no tienen como pagarte (cf. Lc 14, 13-14)." Los misioneros anuncian el Evangelio a todos sin excepción, pero se dirigen como Jesús de modo especial a los pobres, para que los pobres sean salvados por Jesús en su alma pero también en sus necesidades básicas, a través de la acción de la Iglesia.

            ¿Quiénes son misioneros? ¿Sólo los religiosos? NO. El Papa escribe: "Las personas consagradas están llamadas a promover, en el servicio de la misión, la presencia de los fieles laicos. Ya el Concilio Ecuménico Vaticano II afirmaba: "Los laicos cooperan a la obra de evangelización de la Iglesia y participan de su misión salvífica a la vez como testigos y como instrumentos vivos" (Ad gentes, 41). Es necesario que los misioneros consagrados se abran cada vez más con mayor valentía a aquellos que están dispuestos a colaborar con ellos, aunque sea por un tiempo limitado, para una experiencia sobre el terreno. Son hermanos y hermanas que quieren compartir la vocación misionera inherente al Bautismo." Hoy hay más y más laicos que son misioneros fuera de sus fronteras y en países no cristianos. Pensemos en los misioneros laicos hondureños asociados con la Sociedad de Misiones Extranjeras, que laboran en Japón, Camboya, Kenia, Brasil, Chile y Perú. Pensemos en las familias neocatecumenales que dan un testimonio de familia cristiana en ámbitos no cristianos.

            Finalmente el Papa nos invita a colaborar con las Obras Misionales Pontificias, que "están totalmente al servicio de los que no conocen el Evangelio de Jesús... La Obra Misionera del Sucesor de Pedro tiene un horizonte apostólico universal". Podemos brindar esta colaboración misionera, primero por nuestro testimonio de vida. El Papa dice en ese sentido: "La pasión del misionero es el Evangelio." Vivir el Evangelio y dar testimonio de él es una condición esencial para anunciarlo. También hay otros medios para ser misioneros: la oración por los misioneros del mundo entero; el sacrificio de algo que nos gusta, o sencillamente la aceptación de las contrariedades de cada día sin refunfuñar; la ofrenda económica en la colecta de hoy, que contribuirá a los proyectos de evangelización de las Iglesias que tienen una minoría de cristianos, y si Dios quiere, la respuesta generosa a una llamada de Dios a ser misionero o misionera. En esta línea, el Papa escribió un twit el viernes que decía: "Jóvenes, no tengan miedo de dar todo. Cristo nunca defrauda."

            En esta Eucaristía, encomendemos "a María, Madre de la Iglesia y modelo misionero, a todos aquellos que, ad gentes o en su propio territorio, en todos los estados de vida cooperan al anuncio del Evangelio." ¡Que Dios bendiga a todos los misioneros y misioneras del mundo! Y les invito a ser generosos en la colecta del día de hoy, el DOMUND, para colaborar como Iglesia hondureña a las necesidades de la misión en el mundo entero.

Seminario Menor Pablo VI