Homilías Monseñor Guy Charbonneau

Queridos hermanos y hermanas:

Tres grandes eventos confluyen hoy: el comienzo del año civil, la celebración litúrgica de Santa María, Madre de Dios, y la Jornada Mundial de oración por la paz.

¡Qué bueno comenzar este nuevo año con una actitud de acción de gracias! Yo les doy las gracias por todas las oraciones y todos los gestos de cariño y de solidaridad que ustedes hicieron para los sacerdotes y las religiosas y para mi persona. Gracias también por su apoyo decidido a las obras de nuestra Iglesia: su solidaridad con nuestros seminaristas del Seminario Mayor y del Seminario Menor; su generosidad para con Radio Paz, nuestra emisora católica; sus contribuciones para la construcción del nuevo módulo de asistencia sacerdotal en la Casa del Clero y para la construcción del tercer módulo en La Colmena; su apoyo hacia el Hogar de La Esperanza y hacia El Arca; y tantas iniciativas que no salen en los medios de comunicación, pero que demuestran su amor a los pobres y a los enfermos.

Todos queremos que el año 2018 sea mejor que el año 2017. Mejor para cada persona, mejor para cada familia y mejor para todo el país. Sabemos que por nuestras propias fuerzas no podemos realizar todos los proyectos que tenemos. Por eso acudimos a Dios para que nos bendiga y que todo lo que hagamos en este año sea conforme a su voluntad. Les aplico a ustedes esta bendición del Señor en el libro de los Números: "¡El Señor te bendiga y te proteja, haga resplandecer su rostro sobre ti y te conceda su favor! ¡Que el Señor te mire con benevolencia y te conceda la paz!" La paz viene de Dios: "La paz les dejo, mi paz les doy", nos dijo Jesús. A la vez Jesús nos exhorta a poner nuestra parte en la construcción de la paz: "Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque se llamarán hijos de Dios". Dios quiere que la paz que viene de Él pase a través de nosotros y seamos instrumentos o canales de transmisión de la paz.

Al comenzar el Año nuevo, la tradición quiere que quememos el año viejo: abundan los monigotes y a las 12 de la noche, se oirán miles de cohetes. Les recomiendo que no usen morteros, que protejan a sus niños para que no sufran quemaduras, que no hagan tiros al aire y que no se embolen. Así recibirán el año nuevo con una alegría sana, en familia, en el barrio o en la comunidad.

Al empezar un nuevo año, no se puede decir "Borrón y cuentas nuevas" a propósito del año viejo. Algo hemos aprendido, algo hemos sufrido, algo hemos crecido, algo hemos mejorado, tal vez algo hemos retrocedido en 2017. Es bueno aprender de la historia, primero de la historia de cada uno de nosotros. Es bueno dedicar un tiempo de reflexión ante Dios, con la ayuda de su Palabra, para hacer una revisión evangélica sobre los buenos pasos que hemos dado y sobre los frutos que hemos conseguido. También tenemos que ser lúcidos sobre los errores que hemos cometido, pedir perdón a Dios y a las personas que hemos ofendido, y recapacitar, haciendo un buen propósito para el año nuevo. Preguntémonos: ¿qué quiero vivir este año y qué medios tomaré para hacerlo realidad? Si ponemos este propósito en las manos de Dios, les aseguro que Él les ayudará a crecer humanamente y espiritualmente en 2018.

Ponemos también este año en las manos de María Santísima, Madre de Dios. Dios quiso que su Hijo naciera de una mujer, como todos nosotros. Al oír a los pastores que contaban lo que los ángeles les habían dicho acerca del Niño Jesús, ella "guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón". María es la mujer orante, que intercede por nosotros, que somos sus hijos. María es la mujer reflexiva, que supo aprovechar todos los acontecimientos que vivió para hacer la voluntad de Dios. María es la mujer humilde, que guardó su  sencillez y nos estimula a ser humildes servidores de todos. María es la mujer de acción, que nos ayuda a ser creativos y a tomar iniciativas en bien de los demás.

Hoy es la Jornada Mundial de Oración por la Paz. Necesitamos mucha paz interior para resolver nuestros conflictos personales. Necesitamos también paz en nuestra familia, para que cada uno de nuestros seres queridos crezca feliz y se sienta amado. Necesitamos mucha paz en nuestra patria, para que nos consideremos ante todo como hermanos y pongamos nuestros talentos al servicio de todos. Necesitamos paz en el mundo entero, en particular en la patria de Jesús, entre israelíes y palestinos; también para los migrantes y refugiados. El mensaje del Papa para este día se titula: "Migrantes y refugiados, hombres y mujeres que buscan la paz". Que haya lugar en nuestro corazón para orar por los migrantes y refugiados del mundo entero, para acogerlos, protegerlos, promover su desarrollo e integrarlos en la nueva sociedad de acogida.

 ¡A todos ustedes felicidades y muchas bendiciones en el nuevo año!

 

SALUDO

Bienvenidos hermanos y hermanas a esta última misa del año 2017. Tenemos muchos motivos para estar alegres esta noche: porque el Señor ha hecho maravillas en nosotros a lo largo de este año que termina; también porque queremos acoger el año 2018 como cristianos, poniéndolo en las manos del Señor y de Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra.

Ciertamente el año 2017 no ha sido del todo fácil. Hemos vivido momentos de mucha tensión desde más de un mes; también nuestra vida familiar ha tenido sus tropiezos y nos hemos enfrentado con nuestras propias limitaciones y pecados. Abramos nuestro corazón a la misericordia del Señor y pidámosle perdón por nuestros pecados.