Homilías Monseñor Guy Charbonneau

Queridos hermanos y hermanas: ninguno de los cuatro evangelios cuenta cómo resucitó Jesús. No existía el cine para filmar ese acontecimiento. Todos los evangelios se centran en el hallazgo de la tumba vacía y en el anuncio de la resurrección de parte de varones celestiales. Todos coinciden en que esto sucedió el primer día de la semana, es decir el día domingo.

Las mujeres que habían acompañado a Jesús desde Galilea se hicieron presentes en el sepulcro para ungir el cadáver de su Maestro, según la costumbre judía. Pero tuvieron la sorpresa de encontrar corrida la pesada piedra que cerraba el sepulcro y de no encontrar dentro el cuerpo de Jesús. Estaban desconcertadas por esto. De pronto se presentaron dos hombres con vestiduras resplandecientes - dos ángeles - que les hicieron una pregunta, "la" pregunta: "¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo?" Buscamos a Jesús entre los muertos cuando nuestra fe es vacilante, cuando nos quedamos sólo con el recuerdo bonito de nuestra primera comunión, cuando vivimos como si Dios no existiera o como si Jesús no tuviera ninguna influencia sobre nuestra vida.

Luego los dos ángeles anunciaron la noticia más grande de la historia: "No está aquí: ha resucitado". Luego apelaron a la memoria de las mujeres: "Recuerden que cuando estaba todavía en Galilea les dijo: ´Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de los pecadores y sea crucificado y al tercer día resucite´. Y ellas recordaron sus palabras". No les habían puesto atención antes, como nos sucede a menudo cuando alguien nos dice algo y nosotros no le paramos bola, porque estamos concentrados en el celular o la televisión.

Ellas no se quedaron con el recuerdo. Regresaron del sepulcro y anunciaron la buena nueva de la resurrección a los Once Apóstoles y a todos los demás. Es una enseñanza para nosotros: no podemos quedarnos encerrados en nuestra fe, tenemos que proclamarla alrededor de nosotros: la Iglesia tiene que vivir en estado permanente de misión.

Pero la reacción de los Apóstoles y de los demás fue de rechazo: "Todas estas palabras les parecían desvaríos y no les creían". El hallazgo de la tumba vacía no es suficiente para creer en la resurrección de Jesucristo. Hará falta que Jesús se aparezca a los Apóstoles, a los discípulos de Emaús y a las mujeres, para que hagan la experiencia de Cristo Resucitado y sean testigos de esta Buena Nueva hasta los confines del mundo. Como dijo un autor: "La fe surge del encuentro que los testigos oficiales tuvieron con el Resucitado mismo" (G. Rossé).

Profundicemos: ¿qué es la resurrección de Jesús? Es la respuesta de amor del Padre al amor y a la obediencia de su Hijo; es el acontecimiento que sella el don de la salvación como vida que brota para siempre del amor de Dios. Por esta razón, si Jesucristo no hubiera resucitado, nuestra fe en Dios y en su salvación sería vana. Jesús no solamente ha vuelto a la vida, retomando la vida anterior, como había ocurrido con el hijo de la viuda de Naín, o con su amigo Lázaro. Jesús está vivo con una vida completamente nueva y diferente de la vida que llevó antes de su muerte en la cruz.

¿Cuál es la novedad de la resurrección para nosotros? Es un hecho que escuchamos año tras año en la Vigilia Pascual y en el tiempo pascual. Tal vez lo nuevo es la influencia de la Resurrección de Jesús en nuestra vida concreta. Creer en la resurrección de Jesucristo lleva como consecuencia vivir como resucitados: ver a los demás con los ojos de Jesús vivo; oírlos con los oídos del Resucitado; amar con los sentimientos de Jesús; preguntarnos: cómo actuaría Jesús en tal o tal circunstancia? La novedad ahora está en nosotros, como hombres y mujeres de fe. En este sentido, hago mía una oración de Santa Teresita del Niño Jesús: "Que tu Pascua de muerte y resurrección, Jesús, sea la piedra angular de cada uno de mis días; que la luz de la nueva mañana suscite en mí la gratitud por tu luz de vida nueva. Que en cada acontecimiento, pensamiento, gesto, elección, yo pueda buscarte y encontrarte vivo y operante, sorprendente y conocido, recordando tu Palabra que fecunda mi historia y la hace nueva porque tú vives". Hermanos, juntos anunciemos el Evangelio de la Vida. ¡Feliz Pascua de Resurrección!